miércoles, 20 de enero de 2010



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Anduve ignorante por el fino cable
del acróbata del amor
donde no hay red ni indeminización
tras la posible caida

Tuve la suerte de no resvalar
de que aquella sacudida me encarrilara
por caminos del raciocinio irracional
y me llevara a rastras
por el río de la plenitud.

Fué mucho más de lo que cualquiera
podría comprender o soñar
mucho mas que mil libros de filosofía
o que biblias dictadas por dioses.

Aunque al final
todo acaba en el baúl
despreciativo de la excusa
donde depositar
miles de incomprensiones.

Déjate acariciar
por los rayos del sol
cuando no exista el mundo
ni miradas blasfemas
ni deseos impuros.
Saca tus fantasías a flor de piel
y recréate en el placer de los sentidos.

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